¿Redactando patentes?, ¡no tan fácil!

FOTO DEL DESORDENHace mucho que no se publica nada en esta sección, pero es muy comprensible porque como vais a ver que estamos muy ocupados redactando patentes.

Cuando queremos adquirir un producto, como una prenda de vestir, un libro o un mueble, y vamos de compras, preguntamos a los dependientes del establecimiento, escuchamos con atención mostrando interés en lo que estamos comprando hasta decidirnos por la compra, o abandonando el sitio con una frase de agradecimiento. Si hemos comprado el producto pagamos por él, lo usamos  y tenemos una idea clara de lo que esperamos de nuestra compra.

Esta es la vida real, diaria para todos nosotros. Pero ¡hablemos de patentes!. Nada de lo anterior funciona con las patentes. Los “clientes de patentes” son diferentes, incluso si son las mismas personas que se acaban de comprar el mueble o el libro. Se transforman cuando se trata de solicitar una redacción de una solicitud de patente. Es algo similar a cuando nos ponemos al volante…

Como “redactores de patentes” hemos desarrollado un modo de acercamiento filosófico a la hora de abordar el problema. Debemos enfrentamos a un escenario de trabajar con clientes que parecen  hablar otro idioma o a veces no reconocer sus propias invenciones.

La situación se puede desarrollar más o menos como sigue – aunque hay muchas variantes -: recibes una orden de redacción de una solicitud de patente, la lees cuidadosamente, crees que has entendido la invención, lo que no es nada trivial, preparas una primera versión con comentarios y preguntas de igual modo muy cuidadosamente redactados, y la envías al cliente. Esperar.

Dos semanas después recibes casi la misma versión que habías enviado. O recibes algunas respuestas vagas como explicado más abajo….¿dónde?, esto es conocido en la técnica…, esto no lo hemos comprobado…,

Y de nuevo, después de una profunda inspiración y no menos profunda reflexión sobre las preguntas que habías formulado, revisas todo a ver si eres capaz de adivinar la  respuestas entre líneas. No quieres ser un pesado, pero sabes que lo estás siendo, o que así lo va a percibir el cliente. Por la calidad del trabajo y por la propia dignidad, tomas aire, algún otro café y varias horas después haces de nuevo “clic” sobre la tecla de envío para hacer llegar al cliente un borrador que tiene tantas preguntas como el primero.

Pasan varios días y mientras estás en otro asunto te sorprende un mensaje. Debates contigo mismo antes de abrirlo sobre si el cliente se habrá exasperado, si finalmente habrá contestado a tus preguntas, si dirá que no estás siendo de ayuda, o peor aún, que no entiende tu trabajo, que lo dejes porque va a trabajar con otro agente….¡cuando ya has hecho el trabajo más complicado!.

En el mejor de los casos ¡vamos con la tercera versión!. Intentas que haya menos colores de fragmentos resaltados en el texto…parece que vas mejorando y empiezas a visualizar un final, ¡clic!.

Te contestan y el texto parece limpio, la exposición del asunto técnico completa, no hay más ejemplos para dar más soporte a las reivindicaciones, por lo tanto no se puede hacer más. Ya te has relajado, crees que has terminado, y el cliente – después de la particular partida de ping-pong en la que tú has perdido varias neuronas pero él no se ha enterado – se pone exquisito y te pide corregir dos espacios en blanco y una coma que sobra en la página 14, línea 7, ¡toma esa!.

Hay otro final menos reconfortante, ¿cuál?, el que deja de ser final cuando el cliente añade un párrafo allá donde le parece oportuno que dice: “también se puede utilizar para asar pollos si se suprime la pieza rectangular….”. ¡Ahhhh!. Pretendes no haberlo visto, pero ¡eres un profesional! y con mucho valor ¡empezamos el ping-pong de nuevo a dos días de la divulgación en un congreso!. ¡Buena suerte!.

Mejor no intentes hacer balances. ¡Este trabajo nunca está bien retribuido!.

Seni Cueto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>