¡No perdamos el tren de las patentes!

260 PATENTES FOTO pDespués de una pausa de dos meses retomamos nuestros modestos artículos para hablar de asuntos siempre alrededor de la ciencia, la tecnología y las patentes.
Las patentes no tienen por qué ser un hito que sólo forma parte de la vida de Edison, Tesla o Bell. Si creemos que no hemos inventado nada que merezca la pena, pensemos que las patentes protegen la solución a un problema. Así que si la palabra “invención” nos parece presuntuosa, pero hemos resuelto un problema tecnológico, protejamos esa solución que hemos encontrado. Esto, y no otra cosa, es una patente.
Para nuestro asunto de hoy nos han inspirado algunos de los carteles que penden en el patio central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en los que se lee, cómo podéis apreciar en la foto que acompaña este artículo, que el Consejo ha licenciado más de 260 patentes en los últimos años.
Puestas así todas juntas – aunque son las licenciadas en los últimos 5 años – resultan un número esperanzador, y necesitamos ¡eso!, ponerlas juntas para motivarnos y salir del estancamiento actual que está sufriendo la investigación y la protección de tecnología en España. Es cierto que faltan muchos medios, que nuestras universidades están económicamente en una situación muy complicada, es cierto que en las empresas si hay que ahorrar, va a ser la propiedad industrial lo primero que se resienta en esos recortes, pero también es cierto que falta mucha cultura sobre patentes, en general y en todos los ámbitos de trabajo, y eso suma al menos la mitad de las razones por las que se solicitan muy pocas patentes en España.
Muchos profesionales se acercan con indiferencia a las patentes. En realidad uno puede “vivir sin patentes” muchos años, pero llega un día que una carta anuncia una reclamación a nuestra empresa por presunta violación de derechos de un competidor. Empieza un largo viaje de estrés y preocupación para el que no estábamos preparados.
Otros profesionales son muy competentes en su campo, pero huyen de las patentes porque los desvían – así piensan ellos – de su noble tarea investigadora por ejemplo, y no ven a largo plazo beneficio alguno en “perder el tiempo” escribiendo un documento imposible y gastando dinero de su investigación, de su empresa, en un papel que va a estar en un cajón.
En otros casos, una empresa, una institución investigadora, consigue un avance importante en un área tecnológica, pero de la manera más ingenua y con alegría infantil lo publican, y con un poco de “suerte” alguien se interesa por ese hallazgo. Entonces se dan cuenta lo que podía haber sido y no fue porque ¡ay, es demasiado tarde!.
Todas estas situaciones serían muy distintas si en nuestro país tomásemos más en serio las patentes. Estar atentos a las patentes existentes sirve para no llevarse un susto que ponga nuestro producto estrella fuera del mercado y además nos obligue a gastar mucho más dinero de lo que habríamos gastado en una vigilancia tecnológica.¿Qué hacen nuestros colegas?, no es cotilleo, es supervivencia.
No, las patentes no se quedan en un cajón en el siglo XXI. Tan pronto se publican, viajan alrededor del mundo y a veces encuentran puertas que se abren y donde las reciben con entusiasmo. El premio puede ser más que beneficioso para nuestro entorno y para nuestros proyectos de investigación, para nuestra motivación y generación de nuevas ideas.
Tampoco debemos ser demasiado modestos frente a nosotros mismos, ni frente al resto del mundo. Lo que hemos conseguido en nuestro departamento de i+d, o nuestro laboratorio de una pequeña universidad española sin un pasado brillante, algunas sin ningún pasado, puede ponernos en la historia, y en el mapa. No dejemos pasar oportunidades, nuestras invenciones son tan buenas como las del resto de ciudadanos de este planeta.
Y como lo breve gusta, y lo mucho cansa, sólo queremos pedir a los lectores de este artículo que incorporen las patentes a su vida, porque el trabajo que añadan a su día a día será más que recompensado con una buena estrategia de protección de sus “soluciones a problemas” y un buen asesoramiento profesional. ¡Buena suerte!

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