Ciencia indignada, crowdfounding y patentes

20131219_postcienciaindAyer terminó el ciclo de conferencias organizado por varias asociaciones de estudiantes  y alumnos de la Universidad Complutense de Madrid, bajo el acertado lema de “Semana de la Ciencia Indignada”. Y no es para menos, porque en toda España, desde los proyectos de investigación hasta alumnos que están sufriendo hasta  falta de calefacción en clase, todos han experimentado y están experimentando las consecuencias de los recortes.  Y después de asistir a la última conferencia de este ciclo impartida por el Dr. Bernardo Herradón, no hay más remedio que reproducir una frase ya convertida en latiguillo: “un país no investiga porque es rico, sino que es rico porque investiga” y las patentes también son parte de esa riqueza.

Y estrechamente relacionado con la indignación de la ciencia en España está un fenómeno que parece empezar  a coger auge. Sin duda la crisis ha avivado el ingenio de todos. Y entre otras muchas iniciativas populares se está haciendo hueco esta práctica que en español se llamaría algo como “financiación popular” de un proyecto, en este caso de investigación científica.

Una de las últimas iniciativas que han surgido trata de poner en marcha un proyecto que debe llevar a cabo el Centro de Investigaciones Biológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CIB-CSIC).  Está organizada por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y la empresa de transporte de viajeros ALSA S.A., de modo que el despreocupado  viajero que compra de un billete de ALSA por internet está participando con un euro en la investigación contra una de las enfermedades raras como es el síndrome hemolítico urémico atípico.

Es gratificante saber que hay empresas que se involucran en la investigación, no importa en qué área, pero por     otra parte se nos antoja incluso extravagante que la investigación tenga que ser financiada de esta manera,  cuando tendría que ser un asunto de estado. Y es que estamos hablando de algo tan serio, que visto así lo estamos bajando al nivel de “compra cuatro yogures y te regalamos una chocolatina”.

Volviendo a las enfermedades raras, tan raros como ellas parecemos la gente que trabajamos en patentes. Alguno las confunden con las marcas y dicen cosas como que “la marca está patentada”, otros creen que las patentes duran 70 años como los derechos de autor, a algunos con sólida formación científica se les oye afirmar que “siempre han patentado ideas” y muchos otros sólo las han visto en una frase sobre la bolsa de palomitas o grabada sobre una cerradura. Hace poco las patentes han “pasado” por “Saber y ganar” en forma de pregunta, y   eso ha dejado ver lo poco que se sabe en España sobre ellas. Así que aún habrá que estar contento porque en este programa de sobremesa se hizo una pregunta sobre la duración de las patentes, de modo que al menos los fieles  a su programa oyeron la respuesta correcta, porque el concursante no acertó. ¡Vaya, los de las patentes ya no somos tan raros!.

Seni Cueto

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